Pablo de la Higuera
Fue todo tan espontaneo…
¡No sé lo que me pasó
que se me desbordó
el Mediterráneo…!
Era sólo un paréntesis, y luego
se embaló provocador,
no lo podía cerrar…
Juro que no fue premeditado,
que me salió sin pensar
(que es peor…)
Ciertamente que te carga
la serena certidumbre de esta gente
de estar en el secreto de los dioses,
cuando muy pocos son los que lo rozan…
no porque nazcan o dejen de nacer en el Mediterráneo,
sino porque sí.
Dicho sea en mi descarga
(sospecho, si sigo así,
que voy a agravar el caso
del versito pendenciero),
es que el mediterranero
-al que ejerce me refiero,
o sea, el profesional-
es un paliza intelectual
aunque se vista de marinero…
¡Pero qué culpa tiene el Mediterráneo!
Valga pues de precisión, que no de concesión
al terrorismo soft
de los fenicios del espíritu
-donde dije digo
digo digo,
aquí se naufraga a placer
sin tabla de salvación
y sin demandar auxilio-,
quisiera tan sólo hacer
para propios y foráneos
una notable excepción:
¡Que viva el Mediterráneo
de Paloma San Basilio!

Chios
“Si te acercas y te vas
después de besar mi aldea…”
¡Hay que ver cómo lo canta!
Hay que ver
y ¡ay, qué ver!…
amén de oír…
“Jugando con la marea
te vas pensando en volver,
eres como una mujer
perfumadita de brea…”

Chios
(La excepción abarca
oreada por el vent
el Mediterráneo de Kazantzakis/Zorba/Anthony Quinn
y la hoja de laurel escapada de la brasa
del efímeramente eterno
sempiterno
artículo de Vicent…)
¡Hasta aquí, y ni un paso más!
Más sería extemporáneo.
¡Qué le voy a hacer si no
nací en el Mediterráneo…!
Pablo de la Higuera. Son las mismas estrellas

Laisser un commentaire
Vous devez vous connecter pour publier un commentaire.